miércoles, 31 de marzo de 2010

Crónica del "Red Bull Time Out 2003"

Introducción:
Estas crónicas las escribí durante el mes siguiente a la carrera y las fotos que aquí se ven las tomé yo mismo con una cámara de usar y tirar que llevaba en un bolsillo del maillot.

Llevaba tiempo pensando en ponerla con las fotos y algún enlace, así que aprovecho que ya hace 7 años de esto para rememorar y compartir con ustedes aquel infierno que por un lado cambió mi manera de ver la bici alejándome de la competición y me enseñó sobre los límites a los que se puede llegar en los deportes de fondo.



VIERNES 14:

Llego al barco a eso de las 17 h. Soy de los primeros y mi bici es la 3ª
en la bodega del barco. Al entrar voy saludando gente conocida y lo
primero que quiero hacer es conseguir que me asignen un camarote en el
centro de barco por aquello de que en el centro es donde menos se notan
los meneos y donde mejor se descansa. Me dicen que los del centro ya
están cogidos y me sorprendo porque soy de los primeros. ¡Coño, se
podían reservar o que! Me asignan el 18 para mi a para el listero Juanma
Pinilla. Un camarote en la proa. Voy a verlo y me sorprendo por lo
apañaito que parecía. Era de los más grandes, así que no me quejo. Dejo
allí la maleta y me doy un paseo husmeando por el barco......

La cena:

Se ve a la gente emocionada, viendo caras nuevas y todos con mucha
hambre, unos por las horas de viaje y otros no tener otra cosa mejor que
hacer.


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Con Juanma, mi perfecto compañero de camarote.



SABADO 15: GRAN CANARIA
Despertador a las 6:40 para desayunar a las 7. Esta va a ser la rutina
durante estos días.

Terminamos de preparar las bicis en la bodega del barco. Veo a todo el
mundo poniendo venenos en los bidones de las bicis. Mucho XTR, mucha
tope de gama, mucho equipaje tope fashion...Debía ser el único con pelos
en las piernas y con un cigarro en la boca. Eso me gusta...

Nos dan la salida neutralizada. Desde Arguineguín hasta Bahía Feliz,
creo que 25km de repechitos por carretera. Filip Tavell se paró a mear
al menos 3 veces y nos descojonábamos.

En Bahía Feliz nos dan la salida estilo Le Mans. 3, 2, 1,
YAAAAAAA!!!!!! Salieron todos corriendo a por las bicis. ¿No saben lo
que queda? No lo entiendo. Mi bici fue la última en levantarse del
suelo. Me partía la polla de la gente apurada como si fuera un rally de
2 horas. Salí literalmente el ULTIMO, sin prisas y sin pausa fui
remontando posiciones por las pistas de la primera parte de carrera. Iba
intentando no emocionarme más de la cuenta e intentando autocontrolar
ese impulso que te hace intentar coger al grupo de delante tan rápido
como puedes. Intentaba ir bajito de pulsaciones. En algunas zonas de
pedregales me dejo ir por aquello de no pinchar las gomas de 1.5 y
porque la bici se hacía bastante inconducible. Es lo que yo llamo
conducción maratón, no vas tan loco como en un rally pero tampoco vas a
ritmo gay.

En la primera subida del día las sensaciones no pueden ser mejores. Un
tío con una Trek de carbono me pone el ritmo ideal y de vez en cuando le
doy algún relevo (perece que el quiere hacer todo el trabajo). Vamos
pasando gente y las gomas finas van de cojones aquí. Buen suelo con
buena tracción y no muchos baches. La subida dura unos 10km y a la
altura del 8 mas o menos me empiezo a notar unos problemas musculares en
los muslos, esa sensación precedente al calambrazo que creo que todos
conocemos. Con mucha frustración me paro a estirar y monto con un ritmo
suavecito, intentando mover las piernas con soltura. (he de decir que
estaba bastante frustrado porque esa subida la he hecho bastantes veces
con más kms en las piernas y no podía entender lo de los calambres, y
más pensando que nunca sufro de estos problemas musculares) Al poco
llega Miguel Galán y me da ánimos, cosa que se agradece. Conocía la
etapa (o al menos eso creía) y pensaba que si ya estaba así lo tenia
crudo para terminar, pero ganas de sufrir no me faltaban.

La bajada hasta el primer avituallamiento la hago a duras penas porque
malamente me podía poner de pie. Allí me dieron sales, un masajito y me
esperaban 2 amigos de las rutas para ayudarme a bajar por la pista de
callaos. Estuve unos 15 min. y pude ver como le hacía los desajustes a
la bici de Mati.
Salí por la pista un poco más recuperado pero la pista tenía tantas
piedras que se sufría bastante por allí. El colega que iba conmigo
marcándome el ritmo (un ritmo que no podía seguir) me dijo “Melo, pues
si que estas mal” a lo que yo respondí “¡como me subes la
moral!”’
Pasé los duros repechos que preceden al Barranco de Guayadeque comiendo
y bebiendo las sales, parece que estaba saliendo del agujero.

Llegamos a Guayadeque. En la parte baja me dicen que voy el 22 por la
cola. En el asfalto voy a buen ritmo. Voy pasando gente sin parar y
nadie me pasa a mi (eso es bueno). Creo que debí pasar a unos 10 en la
carretera. Estaba deseando llegar al bar de arriba para pedir 2 coca
colas y seguir. En la pista de tierra donde empieza el infiernillo voy
como puedo, con el plato chico y bajándome de la bici en las peores
rampas. Más adelante, donde se supone que empieza el asfalto otra vez
veo que nos echan por el camino real que sube directo hacia la Caldera
de los Marteles y me alegro, porque caminando con la bici voy bastante
bien de velocidad y aquí me van bien las ligeras ruedas (la bici se
queda en 9.9kg) y las zapatillas de suela flexible.
>>>Choooooooouuuuuuffffffffffff >>> Voy como un tiro por el camino,
me encuentro al listero Manuel Zapata (perdón si me equivoco con el
nombre) al que reconozco por la canondale y nos saludamos sin parar.
Cazo a Javier (bicicleta bergwerk), mi rival de las carreras de las
islas y le propongo que me deje pasar para que se aproveche de mi ritmo
de caminata. Vamos caminando y pasando gente, vamos sufriendo como
condenados. Me duelen las plantas de los pies, los talones, el cuello,
los antebrazos, los muslos están a la mínima para el tirón, pero estoy
relativamente contento porque en poco estaremos bajando por el Roque
Saucillo directos hacia el hotel. Y UNA MIERDA!!! Cuando veo donde han
puesto el avituallamiento y veo la pista por la que nos hacen bajar (la
del año pasado) veo la crueldad de lo que nos espera (porque me conozco
la isla, cualquier otro podría pensar que era todo bajada).

En elavituallamiento me esperan 4 colegas del barrio con los perros, los
petas, las birras....joder, casi no puedo ni saludarlos de la borrachera
que llevaba (yo). Estoy con ellos unos minutos, me pusieron el
paravientos, el cigarro en la boca y me empujaron por el pistón de
bajada de 9 km con un frío de putisima madre. Al poco alcanzo a Javier,
que va tocado de brazos y le marco mi mediocre ritmo (yo tampoco estaba
bien). Voy fumando del cigarrillo que llevo en la comisura de los labios
y diciendo palabrotas en honor a los de lastlap, a la vez que trato de
ir adivinando las curvas y baches de la pista a través de la niebla (la
pista me la conozco). Terminamos la pista y volvemos al asfalto. Unos
kilómetros más de bajada para llegar al pueblo de Valsequillo. Las
piernas ya van bien. Es increíble como te puedes recuperar en una etapa
tan larga, de ir fatal por los tirones a ir subiendo como motos por los
rampones de Valsequillo. Sigo con Javier (él y yo tenemos ritmos muy
similares) subiendo y pasando a los pobres zombies que nos encontramos
por la carretera. Se termina la subida de asfalto y empieza el camino
real que lleva a San Mateo, un camino empedrado, de piedras grandes, de
esas que te joden para llevar la bici arrastrando y es mejor echártela
al hombro y con mucha retama (arbusto) a los lados que te van raspando
los brazos. Que crueldad más grande la de Pedro el que trazo la etapa!!
Subía pasando a los pocos que me encontraba, fijándome en ellos a lo
lejos para tenerlos de referencia, llegar a ellos, animarlos y seguir
con la condena de terminar aquella etapa que según dicen ha sido la
etapa más dura hecha nunca en una competición de MTB. Javier se queda,
eso me sube un poquito la moral aunque lo siento por él. Coronamos
aquel camino y me encuentro con un motero que me dice que queda un km. y
después todo es bajada. Lo miro con cara de asco porque sé perfectamente
lo que queda, esa es una de las ruta extreme que tengo para los clientes
del hotel.

Subo las rampas a plato pequeño pero buen ritmo (no puedo
más), hace mucho frío y cae una ligera lluvia. Voy pensando en lo
crueles que son los organizadores, en llegar “on time”, en la dura
bajada que queda...cuando me doy cuenta estoy llorando de desesperación,
mi mente ha llegado a ese límite en que necesita descargarse y llorar a
lagrima tendida. No me vio nadie. Empiezo la bajada hacia la meta, voy
tan tocado que no puedo pilotar con soltura, intento ir rápido pero mi
ritmo, a pesar de conocer cada piedra de la pista, no es bueno. Llego
a las 4 casas que forman el pueblo de la Bodeguilla y veo que han puesto
lo que se había pensado en un primer momento: subir la Montaña Roja por
el camino de atrás, un camino que te obliga a echarte la bici al hombro
y que tiene unas pendientes que son una pasada y que además no tiene
tracción para las zapatillas. Que cabrones, eso se había pensado para
una etapa en la que todo era ciclable, pero no para la salvajada de hoy.

Coronando la montaña echo otra lagrima, al ver la meta. Voy bajando
hacia el ansiado arco de Red Bull y no me lo creo. Paso por la meta, las
chicas me paran y me dicen: “no te lo vas a creer, has llegado on time”.

Solo pude decirles (mi mente no estaba para pensar ni para nada) que
debían darle el “on time” a todos los que llegaran a meta. Creo que en
esto todos los corredores estamos de acuerdo. Viene a ver Fernando el de
lastlap y le digo medio mosqueado que qué se cree que somos, que como se
nota que la etapa la ha trazado un tío que va en moto. También le dije
que menos mal que no me lo encontré en algunos momentos de la prueba
porque era capaz de tirarle piedras... :-)

Bajo al hotel y allí me encuentro el pedazo de tenderete que me pasé 2
semanas organizando con la jefa, estaba todo perfecto. Allí había más
amigos míos, mis padres y los valientes corredores que habían pasado la
etapa. 2 cigarritos (llevaba unas cuantas horas sin fumar salvo el que
me fume en la pista de bajada) 2 platos de pasta, un té y pal barco con
un grupo de unos 15 ciclistas.

Llegamos al barco y empieza una rutina a la que pronto nos íbamos a
acostumbrar: Firmar, aparcar la bici, ducha, masaje el que lo quería,
cena, briefing a las 10:30 (al briefing casi mejor no ir porque era una
mentira tras otra), ver el vídeo de la etapa si lo ponían y a la cama
que mañana nos levantamos a las 6:40....



Continuará en la etapa de Tenerife...



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2º Etapa: Tenerife "la subida tendida....seran hijos de puta....!! "

Me despierto a las 6:40. Estoy molido, destrozado, no sé como voy a
montarme en la bici pero lo voy a intentar porque se supone que un
puerto de 49 km. se adapta bien a mis características aunque tengo miedo
de que los problemas musculares (unos tirones injustificados) de ayer
me jodan el día.

Bajo a la bodega correctamente disfrazado y reviso el estado de la
derbi: barras de la horquilla hechas un asco, cadena seca, primeros
síntomas del “rotor guanche” (el cuadradillo de la biela se empieza a
quedar redondo acusando un movimiento nada deseable y que me hace temer
el poder abandonar por rotura mecanica), y lo ajusto todo.

Tramo de enlace de unos 25 Km. De repechos hasta el Médano.

Tramo cronometrado: Salimos por unas pista de arena compactada y
empiezan los repechos. Unos cuantos km de sube y baja que me hago con
Carlos Orche en un divertido tu me pasas y yo te paso. Un cámara nos
grabó varias tomas y creo que debió salir bonito. Al menos lo íbamos
pasando bien. En una de las subidas me doy cuenta de que unas de las
bridas del computer de la bici se ha soltado del manillar y lo termino
de arrancar para no perderlo. Al poco me encuentro a Galaneitor con la
pierna sobre el sillín (estirándola) y me dice que la duele la rodilla y
que no puede más, me dolió ver esto ya que sé que el año pasado abandonó
por el mismo problema.

Al poco empieza la subida. Al principio se presenta en forma de
autopista de tierra, muy poco pendiente, unos 6 metros de ancho y un
firme buenisimo. Pienso que estoy en mi terreno y empiezo a mentalizarme
de que ahora toca sufrir, como algo y apreto un poco el ritmo. Paso a
unos cuantos que tenia a lo lejos, poco a poco y la pista pasa a ser
carretera estrecha y pendiente. Voy bien, sufriendo, notando la paliza
del día anterior pero con ganas. Al poco llegamos a un cruce y nos
hacían ir unos 2 Km. Semi llanos que me sirvieron para tomar aire y
comerme un powergel. Otro cruce y rampones de carretera. Noto los muslos
sobrecargados y estoy deseando que las rampas sean lo más duras posibles
para echarme a caminar un poco y descargar algo. Es aquí donde empezamos
a subir en línea recta hacia el Teide.
La subida hace como barrigas con
rampones y descansillos con buena pendiente. En una de estas rampas me
bajo de la bici y camino ligero pasando gente (ellos van montados con el
piñón de rescate). Al poco alcanzo a Mati y Sergio con los me pego
buena parte de la subida. A estas alturas ya estamos en medio de las
nubes y hace un frio que es el aperitivo de lo que viene.

Llegamos al avituallamiento en las primeras zonas de tierra. Allí está
Edmundo, el que trazo la jodida subida al Teide. Nos da agua y nos dice
que queda como una hora y media de subida asi. Supongo que mucha gente
no se creería que quede tanta subida con ese desnivel pero en Tenerife y
con ese coloso te lo puedes creer.
Allí me puse el paravientos porque empezó a caer una lluvia bastante fina. También veo con sorpresa como llega Galaneitor, que dice que bajó la altura del sillín y le dolía
menos la rodilla. Creo que aquí íbamos juntos Carlos, Galan, Mati,
Sergio y yo. Empezamos a subir (seguimos subiendo) por aquellas crueles
rampas entre la niebla. Yo unas veces iba caminando y otras montado.
Allí los descansillos debían tener el 15% de desnivel y cada vez hacia
más frío y pesaban más las ruedas por el barrillo. A veces me quedaba
unos metros con Galan, que decia que no podía caminar, que así le dolía
más la rodilla, otras veces me veía con otros listeros. Todos con las
caras pálidas y las facciones marcadas por el esfuerzo. Solo puedo decir
de esta parte de la etapa que era deprimente, que no me podía creer que
tipo de experimento estaban haciendo con nosotros. Había que ver a las
motos escarbando en esa subida (si a las KTM les costaba...)
Ya mucho más arriba me paso un buen rato con Galan. Vamos medio charlando
para pasar el trago lo mejor posible. Fue con él con quien pasé el cambio de pista
super empinada a pista empinada, algo que se agradecía. Metí el plato
mediano después de una pasada de km. con el chico y parecía que la cosa
iba a mejor. Seguía haciendo un frío de la ostia y no se veía nada x la
niebla salvo los pinos que estaban pegados a la pista. Le digo a Galan
que me paro a echarme una chocolatina, que me empiezo a sentir vacío y
me dice que el para un poco más adelante. No lo vi más. Me siento en el
suelo en medio de la pista, saco todas las chocolatinas que llevo y las
pongo en fila como cuando jugaba con los cochitos de “matchbox”. Solo
quería comerme las que más me apeteciesen y fue lo que hice. Yo en mi
mundo, con mi borrachera deportiva y mi bajón anímico-fisico. Tengo una
foto de mi cara en este momento. Creo que pasó Carlos y Sergio mientras
estaba en mi momento bajo. Al poco llega Mati, con el que prosigo. Con
él llego al avituallamianto del Km. Nosecuanto. Alli estaban dos chicas
con el mini de Red Bull que nos dicen que quedan una jartá de kms (ni me
acuerdo de lo que dijeron). Momento depre, me estoy hundiendo. Ya no voy
tan mal fisicamente, los muslos me responden, los brazos también y tengo
el culo bien dolorido, pero es la moral la que tengo fatal. Maldita gana
que tengo de pasar estas penurias, no pienso en abandonar en ningún
momento, pero si que pienso que cuando termine este infierno venderé la
bici y me compraré una en altus para hacer el gay, pienso en no hacer ni
una sola competición más, pienso en perder la forma, sacar barriga y
contar batallitas de cuando yo corría...

Bueno, que despierto de este sueño apocalíptico y veo que estoy más solo que la
una, que er Mati se perdió entre la niebla y ya hace un ratote que no veo a nadie.
Lloro como un chiquillo, lloro de desesperación por terminar la jodida etapa,
lloro por descargar todo lo que llevo dentro y por la crueldad de los
organizadores.

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Al poco de quitárseme la llorona me da una subidilla de moral. Apreto y
voy a buena velocidad por esas pistas de dios. Me encuentro a un motero
“el de agua, plátanos, barritas” y me dice que quedan unos 15 Km. ¡15
Km. Más de subida! Vuelvo a llorar, ahora bajado de la bici y comiéndome
alguna otra chocolatina. Aquí, en este triste momento me saqué otra foto
para la posteridad, quería recordar este momento aunque solo fuera para
saber hasta donde soy capaz de sufrir por cabezón, porque si me empeño
soy capaz de terminar esta etapa de #ier#a.

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Sigo pedaleando de un lado a otro de la pista, roto y destrozado pero decidido a terminar.
Parece que llego a un llano de picón y se empieza a ver un poco el cielo
y las montañas que me rodean. Siento el calorcito del solete en mi piel.

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Mi pulsómetro marca 120, esto no es ritmo diesel, es ritmo fuel-oil. Un
fotógrafo perdido entre las retamas me dice que detrás de unas montañas
está la meta, que han recortado la etapa y que nos bajarán en choche.
Creo que esto me sentó tan bien que me bajé de la bici y me puse a
caminar otro rato. Cuando vi el cartel de último km. puedo asegurar que
nadie me vio sonreír porque tenia la boca congelada pero por dentro me
sentía feliz, no sabía si llegaba “on time” pero sabía que había terminado
aquella pesadilla.

En la meta me metieron en una carpa donde no pegaba aquel gélido viento
y me comí dos bandejas de comida casi sin poder hablar ni agarrar con
decencia el tenedor de plástico (dedos insensibles). Estaba borracho de
bicicleta, embriagado de sufrimiento. Aseguro que nunca me sentí tan
lento de reflejos. Todo se me quitó con los 2 cigarritos que me fumé
seguidos, uno tras otro.

Para bajar nos metieron a 12 en la parte trasera del furgón de Macario,
sin ventanas y medio sentados y medio de pié. La parte graciosa de la
bajada fue el peo que me tiré allí encerrado sin ventanas y con 11
sufridores más. Me descojoné al ver a todos con la nariz tapada y
metiéndose conmigo, algo normal al oler aquel olor putrefacto.

Llegamos al barco y la rutina de siempre: baño, cena, briefing (las
mismas 2 partes: disculpas por la etapa del día y mentiras sobre la del
día siguiente).
Deseaba ver a Jose Guerrero para saber si tenia la etapa guardada en el
GPS, ese perfil.....
Ya cenando Juanma me dio la mala noticia de su abandono pero prometió
que iba a colaborar en lo posible con la etapa “llana” de Fuerteventura.




Continuará en Fuerteventura, Lanzarote y La graciosa...

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Aquí con Ángel al final de la etapa. Ne metieron en la cabina de un furgón para protegernos del frío.




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ETAPA 3: FUERTEVENTURA: “Jackie Durand tiene mérito, te lo digo yo”

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Saliendo del barco.

Después de las dos primeras etapas se ha hecho una buena selección en
los corredores que seguimos. Nadie se cree lo de la etapa de Gran
Canaria y lo de la etapa de Tenerife dejaba el “highway to hell” de los
AC/DC a la altura de un tema de Silvio Rodríguez.
En el “briefing” lo mismo de siempre, las mismas dos partes. La primera
pidiendo perdón por haberse pasado con el trazado de la subida al Teide
y la segunda parte hacernos caquita explicando el trazado de la próxima.
Habían pensado en una etapa de 200 y pico kilómetros los muy salvajes y
al final y gracias a que los “pros” (Kashi y Tavell) lloraron un poco a
la organización pidiendo un recorte. La etapa se quedó en los 159 km.
que me dio el cuentakilómetros.

Me despierto a las 6:40 para poder fumarme 2 cigarritos casi seguidos
antes de desayunar. Y es que en estos días casi no he tenido tiempo de
abastecer mi cuerpo con su dosis de nicotina, así que en lo que mandaba
los SMS de rigor a las amigas me chutaba 2 cilindros
nicotínico-alquitránicos de los que se incineran por la parte opuesta a
la parte filtrante.
Antes de ponerme el disfraz en el camarote le comento a Juanma que estoy
acojonao, que no se si voy a llegar on-time pero que pienso llegar si la
salud y la mecánica me lo permite.
En la bodega reviso la derbi como todos los días. Ya se va haciendo una
rutina. El “rotor guanche” tiene una holgura descomunal, la biela
derecha está prácticamente suelta y el cuadradillo debe estar
redondillo. Al pedalear hace que la cadena roce el desviador en todas
las marchas y se hace bastante molesto de pedalear. Engraso las barras
de la horquilla que están hechas un asco y la cadena también.
Llevo dos bidones en la bici, una botella de ½ litro en el bolsillo
central de maillot y un zumo de naranja en el camel. Es la etapa más
larga, tenemos poco tiempo para llegar y voy a intentar no perder mucho
tiempo en los avituallamiento

Salida neutralizada: 30 km. (más o menos)
Salimos de Morro Jable neutralizados y para no variar empezamos el día
subiendo unas cuestitas que ya no hacen gracia a nadie. Mucha gente va
de pié sobre la bici, así que pienso que no soy el único al que le están
saliendo “engendros mecánicos” en el perineo. Esto me consuela pero no
me quita los males.
Vamos avanzando, subiendo y bajando repechos hasta llegar al playón se
Sotavento donde a lo lejos vemos el arco de salida. La verdad es que la
foto del arco en medio de la playa era una pasada.


Salida de la etapa cronometrada: 102 km.
En la salida me coloco de los últimos. Dan la salida, 300 metros por la
arena de la playa y nada más empezar nos ponen a subir una montaña de
arena con la bici al hombro. Al coronar la montaña seguimos por una
pista de arena blanda en la que los únicos que iban montados eran los
moteros en las KTM. Fue aquí donde se tomaron las imágenes de
“Galaneitor” arrastrando la pierna y dejando su huella en la arena cual
tortuga marina buscando su sitio de desove.
Creo que el primer kilómetro fue caminando y haciendo intentos
frustrados de montarme en la bici. Al poco rato se podía montar pero
había que ir campo a través, fuera de la pista, atravesando aulagas y
parecía que la arena estaba un pelín más dura y ya se podía ir en la
bici. Cada uno va por donde le parece, unos por la derecha de la pista,
otros por la izquierda y los que menos por ella.
Llegamos a la carretera general que cruza la isla de sur a norte, la
cruzamos y cogemos una pista que ya había ojeado en otros viajes a la
isla, era todo un sueño meterse por aquella pista de arena semi-blanda
que penetraba en el desértico interior de la isla. Voy con Juanma,
Miguel, Conrrad y alguno más. A 300 metros tenemos a un grupo de al
menos 10 corredores y voy tratando de cogerlos. Creo que el único que me
vio las intenciones y que lo intentó conmigo (o yo con él) fue Miguel
Alcina.
Vamos a buena velocidad por una pista llana, kilométrica, y con un
terreno mix de arena, piedras y tierra. En las zonas lisas voy yo
delante, me siento bien. En las zonas con piedras me pasa él, que con su
Rocky Mountain va de cojones en este terreno. Empiezan unos repechos con
subidas de las que se dejan querer y bajadas medianamente rápidas en las
que voy medio cagao por miedo a que en cualquier momento se me salga la
biela o el cuadradillo se quede totalmente redondo.
Llegamos a los molinos de viento. Como impresionan las hélices girando a
toda velocidad y haciendo ese peculiar ruido. También es curiosa la
sensación de la sombra de las aspas en el suelo pasando a toda
velocidad. Como se suelte un aspa de estas...
Un cruce en el cambiamos de pista y de dirección. Ahora vamos por una
pista ancha, con buen firme y en leve bajada. Llevamos el viento a favor
y vamos a 55-60 por hora. Las gomas de 1.5 ruedan de miedo a esta
velocidad pero no dan confianza, así que se Miguel se me va pero me coge
Conrad que viene fuerte desde atrás y consigo aguantarle la rueda. No
vamos pedaleando, vamos de pié y empujados por el viento a toda
velocidad. Iba flipado acordándome de los motoristas del Paris-Dakar
cuando van por esas pistas del desierto a toda velocidad y controlando
los meneos de la moto.
Cuando llegamos al fin de este tramo, a la hora de bajar plato y subir
piñones me doy cuenta de que no había metido el último piñón en toda la
recta. Ahora me doy cuenta de por qué iba a 60 y llegaba al “corte de
encendido”.
Estamos otra vez en la costa este, en la que empezamos y vamos cruzando
barranquillos con bajadas y subidas medianamente pronunciadas. No tardo
nada en coger a Conrrad, llego a Miguel y le digo que viene cerquita.
Repechos y más repechos. Me voy encontrando cada vez mejor y la verdad
es que voy como una moto. Me parece increíble que en las etapas en las
que teóricamente debía ir bien (las anteriores) fuera fatal y hoy que es
llana (solo 2300m de desnivel acumulado) me encuentro bien. Así es la
vida.
Llego a Carlos y a Sergio, llego a Israel y a Pimpo, llego al pive que
lleva el cuadro como el mío y a tres o cuatro más. Me voy dando cuenta
de que el “rotor guanche” roza menos en el plato grande así que trato de
aguantarlo todo lo razonablemente posible. Así llegué al primer
avituallamiento en el que le doy la bici al “mecánico-gogo” para que me
haga una chapuza en el pedalier con pegamento y lata de Red Bull.
Estando allí llegan todos; Juanma, Sergio, Carlos, Mati, Galán (yo
pensaba que él iba por delante), Israel, Pimpo, el de la bici como la
mía, Miguel, Javier (mi rival de las carreras de aquí, que abandonó en
ese momento) y alguno más. Me eché un cigarrito y me bebí un zumo y un
Red Bull en lo que me chapuceaban la derbi. Pienso que este se está
consolidando como grupo bueno para lo que queda de etapa (quedan unos
70km+20 de enlace) y me hacía a la idea de ir con ellos, pero empezaron
a irse todos juntos y el mecánico-gogo no había terminado con la bici.
Momento frustre viendo como se me iba toda la peña pero pensaba que si
la bici quedaba bien valdría la pena.
Me dieron la bici y la verdad es que iba igual de mal pero me quedaba el
consuelo de que el tornillo estaba pegado y al menos ¡¡aflojarse no se
afloja!!
Salgo de allí a toda pastilla por unas pistas buenísimas con llanos y
luego subidas y bajadas que me iban de maravilla. No tardé en calentar y
coger un ritmo que hacía días no tenía. Alcanzo a Miguel y le digo que
coja rueda pero me dice que él prefiere seguir a lo suyo. Al kilómetro o
así veo a lo lejos al grupo de los listeros y según parece los estoy
alcanzando bien rápido. Un par de sube y baja y los alcanzo.

Mi intención era llegar a ellos y quedarme pero sinceramente me pareció
que iban demasiado tranqui y para un día bueno que tenía no iba a
guardar toda esa energía que estaba deseando quemar a base a pedales.
Por lo que decidí no perder el ritmo y seguir a mi bola. Como más tarde
se verá me equivoqué porque tenía que haberme quedado con ellos, pero yo
soy un tío que no sirve para ir en un grupo sintiendo que puede ir un
poco más rápido, si voy de carreras voy a todo lo que puedo y so voy de
ruta voy a lo justo para tratar de llegar el primero. El que me conoce
lo sabe.

Me miraron como diciendo ¿a dónde va este suicida? al pasarlos y seguí
al ritmo que llevaba por aquellas pistas de dios, adentrándonos otra vez
en el sorprendente centro de Fuerteventura. Los repechos eran cada vez
más duros y las bajadas más guapas. Iba muy bien y en pocos kilómetros
aparecieron a lo lejos más ciclistas en los que tomar referencia para ir
alcanzándolos poco a poco.
En una de estas miro hacia atrás y veo al grupo algo más de medio
kilómetro. Eso me sube la moral y tiro pa´lante bien a gusto. Al coronar
una de estas montañas el paisaje me da una grata sorpresa, se trata de
un barranquito lleno de palmeras y dadas las temperaturas que hacían
esos días parecía un oasis. En la bajada alcanzo a uno con una Trek y
ropa de bicimanía que me sigue la rueda hasta la siguiente subida en la
que ya me dio unos metros. Voy a por el otro que está a medio km. de mí.
Coronamos una de las montañas más altas del día y empezamos otra bajada
por una pista bastante rápida (45-50 km./h) por el viento a favor y
llena de piedras. La derbi me da unos botes acojonantes y de vez en
cuando tengo que esquivar alguna que otra zanja que me hace recordar que
este no es un buen sitio para abrirse la cabeza. En todo esto oigo que
viene el de bicimanía a toda leche y me pega un pasón de los buenos.
Acelero un poco el ritmo, las gomas y mi prudencia no dan para más,
yéndose de mí. Otro cruce, otro cambio de dirección y otro tipo de
terreno. Toca pista ancha con “permanente”. La “permanente” es como
llaman los majoreros y conejeros al rizado continuo y molesto que hace
el viento en pistas con un tipo determinado de terreno.
Voy acoplado en la bici, medio agachado y con los brazos semiflexionados
a unos 25 por hora. El viento empieza a notarse y de vez en cuando veo a
algún motero que te hace sentir acompañado entre tanta soledad. La pista
cambia y entramos en un terreno auténticamente volcánico, con piedrotes
que te hacen concentrarte en la conducción y que te hacen sufrir cuando
ya se lleva unos 80km entre el enlace y la crono. En una zona con
bastante visibilidad miro hacia atrás y veo que el grupo me esta
cazando, lento pero sin pausa. Les debo llevar como medio km. Este tramo
se me hace interminable, tanta piedra, tanto bache...solo me alegra de
vez en cuando la presencia de las “ardillas morunas”, especie no
autóctona que algún ignorante soltó en la isla y que se han reproducido
como ardillas que son.

Llego al avituallamiento del km. nosecuanto. Toda una alegría poder
parar un poquito a rellenar agua y tomarme un Red Bull fresquito.
Estando allí llegó el grupo. En ese momento me di cuenta del error que
cometí al irme y hacer no sé si 50 o 70 km. haciendo la goma por
delante. Algunos me dijeron de ir con ellos, pero estaba empeñado en
tratar de llegar por delante. No esperé a que salieran y tiré yo solo,
ahora por una pista jodida, que iba entre los muros de piedra de
diferentes fincas y con un viento en contra que cada vez pegaba más
fuerte. Yo empeñado en llegar por delante de ellos porque aún me veía
con fuerzas y pensando que por atrás iban en grupo dando relevos y
colaborando. Pensaba en Jackie Durand, el tío ese que año tras año se
pega unas kilometradas de infarto en el Tour de Francia delante de un
pelotón de profesionales. Si que tiene mérito eso de pegarse escapado
casi toda la etapa y que te cojan al final. Me lo estaba oliendo, me van
a coger y no voy a poder ni seguirles la rueda. Pero eso sí, muero
matando o como se suele decir...”o follamos todos o matamos a la
puta” (ojo que es un dicho no me vayan a encarcelar por machista)
La pista pasa a ser asfalto y va en dirección norte, justo de donde
viene el viento. Me agacho bien y tiro mientras como una barrita y el
último powergel de los tres que llevaba cada día. O cada vez había más
viento o mis fuerzas cada vez podían menos con él, creo que eran las dos
cosas a la vez.
Me cazan y me acoplo con ellos. Uyyyy....que bien se va
aquiiiiiiii......me fijé que en el grupo los relevos los daban siempre
los mismos y los demás chupando rueda. En una de estas me pongo delante
con la simple intención de dar un relevo. Al poco me veo solo otra vez.
Hago señas con la mano como diciendo venga! venga! Y ni p. caso. Hasta
llegué a pensar en si me habían dejado ir. Lo cierto es que ellos
pensaron que lo que hice fue un demarraje cuando solo quería dar un
relevo.
Pensé, esperarlos no los voy a esperar, y seguí otra vez a mi bola.
Llevaba ya más de 100km. en toda la etapa y unos 60 de etapa
cronometrada rodando en solitario. ¿A que le puedo tener miedo? ¿A una
pájara? jajajajaja.....me volvieron a coger, aguanté con ellos un
tramito de asfalto y al cambiar a la tierra empecé a notar que me
costaba un huevo seguir con el grupo. Aflojé la marcha y se me fueron.
Vino la pájara. Después de tantos kilómetros luchando yo solo me dio una
peazo pájara parecida a la del día anterior en Tenerife. Me tuve que
parar a comerme las chocolatinas más apetecibles de las que llevaba,
estirar un poco y seguir, que yo quiero entrar ON TIME como seeaa. En
una de estas me pasó el listero Chus Zapata preguntándome que tal iba y
dándome ánimos.
Joder, esto marca 130 km. y no se ve la jodida meta. ¿Nos habrán
engañado otra vez? No nos habían engañado, subí una cuestita de un
kilómetro, que a estas alturas parecía el mismísimo Teide y a lo lejos
vi la meta...LA META!!! Nada niño, una lagrimilla y pasa por la meta
que te lo mereces.

Al pasar por meta me dijeron que estaba ON TIME un día más. Me pusieron
la bandeja de comida entre las manos y sin levantar la cabeza me senté
todo autista a COMER. Al poco me lleve la alegría de ver a me vecino
Angel entrar ON TIME.
Terminé el papeo, y parece ser que al terminar el segundo cigarro
seguido empezó a fluir la sangre con normalidad por mi peazo de cabeza,
que a cabezón no me gana nadie. Comentarios con los listeros del mi
suicidio deportivo y otro enlace de unos 20 km. por carretera
con parada en bareto incluida.
En el enlace me encontré bien y al final llegamos de noche al barco.


La etapa me salió por 159 km. 8:46 y 18.1 km./h contando enlaces y
cronometrada.



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Lanzarote: “Las 15:05”

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Imagenes de la salida. Se ve que ya quedamos pocos supervivientes...

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En el briefing de la noche nos dicen que el barco de La Graciosa parte a
las 15:05 y que no se espera a nadie. Según los cálculos vamos a tener
que ir a toda velocidad y arriesgando más de la cuenta para llegar a
tiempo o lo que es lo mismo, ON TIME. Después de las fatigas que hemos
pasado nadie se merece no terminar y hoy no es como los otros días en
los que sales esperando poder terminar. Esta etapa es para hacerla
convencido y apostarlo todo a una sola carta.


Por la mañana bajo a la bodega disfrazado. La derbi da pena, el rotor
guanche aparece totalmente desencajado y la cadena parece la de una bici
playera.

El plan de hoy para casi todos los mortales es salir fuerte, intentar
coger un grupo bueno y rezar para poder soportar el ritmo requerido para
hacer los 80 km. de cronometrada mas un enlace que no es cronometrado
pero en el que hay que ir a tope para llegar al puerto de Órzola antes
de las 15:05.

Tramo de enlace: menos de 10 km.
En el enlace vamos ligeritos para no variar. Casi es llano, no me lo
creo pero así es.

Salida de la cronometrada: 80 km.
Salimos en una playa. Se nota que cada vez somos menos.
Salimos pata a fondo y hacemos un pequeño recorrido urbano. Los
anteriores días he salido de los últimos pero hoy no. Salgo fuerte y me
coloco en medio de un pelotón que va completamente enfilado. Primero
vinieron unos sube y baja de pista con terreno duro y relativamente
bueno. Para luego empezar a adentrarnos en el interior de la isla.
Llegó la primera subida larga del día. A lo lejos se veía a los primeros
coronándola y yo aun no la había empezado a escalar. Se podía hacer con
plato mediano pero justito. Voy con Galán, Mati, Sergio y creo que
Carlos también estaba. Iba muy bien, buena cadencia, con ganas y me
sentía fuerte pero me costaba seguirles el ritmo a los primeros del
grupo. Después de coronar toca una bajadita de picón del blando. Las
gomas finas de me entierran bastante y me tuve que esmerar para que no
se me escaparan.
Una serie de repechitos y llega la segunda subida del día. A plato chico
y piñones medios. Se trataba de una pista de tierra blanda. Logré
adelantar unas cuantas posiciones porque la gente se bajaba hasta que el
que iba delante de mí tuvo un tropezón haciéndome bajar a mi también. Un
poco de trote y a seguir otra vez montado.
Aquí cambió el paisaje. Se tornó negro, con unas llanuras negras con
alguna mancha marrón rotas por las siluetas de aquellos volcanes. Te
pones a imaginar aquella terrible erupción del 1730, cuando la isla era
la mitad de lo que hoy es. El pueblo que quedó sepultado bajo la
lava.... El párroco de Yaiza lo describió así:

"El 1º de Septiembre (de 1730) entre las nueve y diez de la noche la
tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En
la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del
ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diez y nueve
días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava
se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha
Blanca. La lava se extendió sobre los lugares hacia el Norte, al
principio con tanta rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad
se aminoró y no corría más que como la miel. Pero el 7 de septiembre una
roca considerable se levantó del seno de la tierra con un ruido parecido
al del trueno, y por su presión forzó la lava, que desde el principio se
dirigía hacia el Norte a cambiar de camino y dirigirse hacia el NW y
WNW. La masa de lava llegó y destruyó en un instante los lugares de
Maretas y de Santa Catalina, situados en el Valle. El 11 de Septiembre
la erupción se renovó con más fuerza, y la lava comenzó a correr. De
Santa Catalina se precipitó sobre Mazo, incendió y cubrió toda esta
aldea y siguió su camino hasta el mar, corriendo seis días seguidos con
un ruido espantoso y formando verdaderas cataratas. Una gran cantidad de
peces muertos sobrenadaban en la superficie del mar, viniendo a morir a
la orilla. Bien pronto todo se calmó, y la erupción pareció haber cesado
completamente.
El 18 de Octubre tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima
de Santa Catalina, que arden todavía y de sus orificios se escapan masas
de humo espeso que se extienden por toda la isla, acompañado de una gran
cantidad de escorias, arenas, cenizas que se reparten todo alrededor,
viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los
truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la
obscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubre la
isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida,
volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no aparecieron
acompañadas de otro fenómeno de devastación".



Después del paréntesis histórico me vi llaneando por una pista de picón
blando. Había que agarrar fuerte la dirección para que no se torciese,
algo que no solo se puede pagar con la perdida repentina de velocidad,
también puedes salir de orejas. Plato grande, 3º piñón. El Rotor guanche
da miedo. Me cuesta seguir el ritmo al que me llevan y no me queda más
remedio que aflojar un puntito para no sobrepasarme y acabar pagándolo.
Otro corredor se queda conmigo, el de la MMR.
El tío llanea de miedo, mucho mejor que yo y me lleva a toda velocidad
por aquella pista machacona. Las zonas de picón se suceden tras las de
piedra. Todo baches. Tengo las manos llenas de dolores y el culo, el
culo no lo reconozco, nunca lo sentí así. La palabra dolor no lo define
con la fidelidad que quiero darle esto es algo así como ser torturado
hasta la muerte siendo inmortal. Voy a unos 5 metros del que me lleva a
toda velocidad porque no se puede ir a rueda en este terreno. Por detrás
nos alcanzan los padres de Neftalí con el todoterreno animándome como
siempre hacen en las carreras de aquí. Joder, como sube la moral. Me
acordé de que en el fondo corría en casa, de que la mayoría de los que
estaban en esta pesadilla eran de fuera, muchos ni siquiera españoles.
Solo quedamos 6 canarios en carrera y tengo claro que si yo no me siento
en casa en este terreno ¿quién se va a sentir?

Entre tanto rollete llegamos al avituallamiento que había antes de
meternos en el parque nacional. Allí estaban las chicas de Red Bull con
su mini-wini y el motero morenito-cachondo, un tío que te saca la
sonrisa y te hace olvidar que te quieres morir para acabar con esto. Un
Red Bull y tomamos la carretera que atraviesa el parque de norte a sur.
Al terminar la etapa me enteré de que mi vecino Angel, uno de los
canarios que quedaba en carrera abandonó allí.
Vamos con el viento a favor y en llano. Que diferencia con la pista
anterior. Ahora hasta me puedo dar el lujo de comer un power-gel y una
chocolatina. Vamos (el de la MMR) y yo dándonos relevos a toda
velocidad. Cazamos a otra pareja de ciclistas sin problemas. Un rato
después él se da cuenta de que por detrás nos va a coger otra pareja. Me
hace señas para que afloje con disimulo, que nos cojan aparentando estar
tocadillos y luego chupar rueda a lo colombiano. Nos cogieron y nos
aprovechamos de su velocidad durante ese tramo de carretera llana. Al
poco llegamos a un motero que se situaba en un cruce en el que debíamos
abandonar la carretera por la derecha para entrar en una pista. Supongo
que alguno de los que corrieron el Time Out en alguna de las dos
ediciones les ha contado lo de la pista de piedras volcánicas que hacía
cortes en las gomas, pues entrábamos en esa pista. Entrábamos de lleno
en el Timanfaya con sus desoladores paisajes y sus mares de lava. La
pista era terriblemente dura, con unas piedras, que no eran piedras eran
granos de picón del tamaño de un plato de 32 dientes sueltos y unos
agujeros en los que mejor no meter las ruedas. Íbamos rodando,
tropezando de piedra en piedra y el compañero de la MMR me tenía un
ritmo que podía seguir por fuerzas pero no por el dolor de las manos, la
espalda, el cuello y sobre todo la noble parte que va sobre el sillín.
Se me fue bastante rápido. Con las gomas finas de 1.5 no podía echar a
perder toda la carrera por un corte y tampoco me apetecía nada pinchar.
Así que me relajo y trato de pasar el rato lo mejor posible admirando la
increíble belleza de aquellos páramos.
Durante un rato estuve solo con un silencio solo roto por el crujir de
las piedras al paso de mis ruedas, por el constante roce del rotor
guanche y por el jadeo de mi respiración. El tramo es más de bajada que
de subida pero mi velocidad nunca supera los 20 por hora. Llega un punto
en que te hartas de tanto dolor y no sabes de donde sacas las fuerzas
para seguir.
No mucho más tarde oigo una moto que me alcanza, era un picoleto con una
tres y medio que rompe mis momentos de soledad, lo vi perderse en el
horizonte. Un ratito y me alcanza Israél Romero y Pimpo. Traté de
seguirles el ritmo pero me era imposible, y no por fuerzas, que todavia
iba bien, sino por los botes que me daba la bici. Intentándolo tuve que
echar pie a tierra dando un zapatato al entrar la rueda delantera en un
pedazo de agujero descomunal. Iba acercándome al mar con la esperanza de
que aquella pista tan infernal como bonita acabara cuanto antes, o por
lo menos se pusiera algo mejor. Me alcanzaron Sergio y Carlos, que con
las dobles iban mucho mejor en este terreno. Me dije “estos que no se te
escapen”, pero si que se me fueron aunque logré no perderlos de vista y
tenerlos de referencia. Un kilómetro más y llegamos a otro cruce en el
que por fin cambiamos de pista. Viniendo de donde venia, aquella era una
autopista de las de Alemania, ancha, lisa, con un poco de permanente en
el centro y con un sube y baja sin tregua.

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Pista un poco más facilona. Delante llevo a Carlos y a Sergio.



Logré ponerme un buen ritmo, siempre a plato grande y conseguí alcanzar
a Carlos y Sergio que iban juntos. Tuve moral hasta para pararme, sacar
la cámara del camelbag, alcanzarlos para hacerme una foto sobre la
marcha y seguir disparado en busca del próximo avituallamiento.

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Solo sé que volvimos a otra pista llena de piedras y me volvieron al adelantar,
en ese momento me quedó claro que me había equivocado en la elección de
las gomas, unas gomas que ruedan muy bien pero que sobre las piedras no
solo no permiten ir rápido, sino que cansan mucho. Se me fueron otra
vez.
Vuelvo a rodar en solitario hasta llegar al avituallamiento donde
también había asistencia mecánica. Rellené agua en los bidones y me tomé
un Red Bull (para no variar) mientras el mecánico me apretaba las
bielas. Allí estaba uno de los pives madrileños amigo de los listeros
que junto al periodista portugués me dieron ánimos para salir pitando de
allí hacia La Santa, en el km. 50.
Unos cuantos km. de asfalto a toda velocidad y llego a La Santa.

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Allí un chiquillo me indica que tome una pista de arena. Estaba guapísima, con
alegres sube y baja. El terreno pasaba de arena compacta, muy buena para
rodar a toda velocidad a semi-blanda con parches de arena blanda en la
que te quedabas clavado luchando por seguir sobre la bici. Hacía
calorcito, iba con buenas sensaciones, rodando bastante bien y tomando
como referencia dos puntos rojos que tenía a lo lejos en el horizonte.
Esos puntos eran los maillots de Sergio y Carlos Pasó poco
tiempo antes de que me alcanzase Borja, uno que iba con una Grisley
blanca del Club MTB Cortes (si alguno lo conoce que me pase el e-mail,
que le cogí cariño). Al cogerme me dijo “tío me estas llevando como una
moto” pero luego era él el que me llevaba durante un ratito que me tomé
de descanso a su rueda. A lo lejos se veían las montañas de Famara.
Estando en la carrera en la que estábamos ya daba por echo que había que
subirlas, y que si había una vertiente más dura que la otra subiríamos
la dura. Llegamos al último avituallamiento de la etapa. Allí estaban
las chicas de esa conocida bebida animando. Me bebí una lata a pecho sin
respirar y otra montado en la bici. No hay tiempo que perder.
Para llegar a la base de la montaña dimos más rodeos...unas pistas con
permanente de la jodida y siempre picando hacia arriba. Borja y yo
luchando, cada uno a un lado de la pista porque es en el centro por
donde más rizada estaba. En una de estas me saco algo de comer y Borja
se me fue. Llegué a una carretera que iba en llano. Voy planchao sobre
el manillar cuando me caza uno con una bici de carretera que estaría
entrenando por allí. Al pasarme iba bastante más rápido que yo pero me
dio la subidilla de moral, metí el plato y fui a su rueda. Pensaba
aguantarlo todo lo posible porque me estaba ayudando a remontar y me
puso a buen ritmo. Iba tan metido tras su rueda trasera que si no me
gritan en el otro cruce en el que había que abandonar la carretera sigo
tras él hasta vete a saber donde.
En aquel cruce empezaba la subida final (pensaba yo) y empecé a subir
bastante alto de pulsaciones, parece que me estaba reencontrando conmigo
mismo y mi manera de subir. Buena cadencia, las manos en los grip-shift
y la mirada fija en la rueda delantera, en las piedritas que pasaban a
su lado y de vez en cuando levantaba la cabeza para ver como cazaba a
Borja. No tardé en cazarle y me dijo que siguiera, que estaba bien. No
lo volví a ver hasta que volvimos de La Graciosa, no llegó ON TIME. Esto
es muy duro decirlo, porque si me llego a quedar escalando a su ritmo,
un ritmo que no era nada malo, me quedo fuera de carrera y no veas lo
duro que puede ser después de estos últimos palizones.
Seguí subiendo aquella pista, ladereándo en constante subida. Plato
mediano, 4º piñón. El rotor guanche rozaba en el desviador más que
nunca. Aquel ruido que me había acompañado durante los últimos 4 días me
marcaba el paso, media mi cadencia de pedaleo y ahora es cuando más
rápido y fuerte sonaba. Antes de llegar a las eses que hacía la pista me
di cuenta de que tenía a tiro de piedra a Carlos y a Sergio. Ellos se me
habían escapado al salir del Timanfaya, Sergio tiraba marcándole el
ritmo a Carlos durante kilómetros y kilómetros y cuando los alcancé iban
igual. Los pasé dándoles ánimos y seguí subiendo como un animal. Quería
llegar cuanto antes a la meta para por lo menos saber si era posible
llegar al barco de La Graciosa. Iba pensando en que la chica iba por
delante mía y ya todos sabíamos delante de quien había que llegar para
tener esperanza de pillar el ON-TIME. Iba desesperado cuando llegamos a
cuatro casas casi en lo alto de la montaña. Los locales se reían
diciendo “no te queda ná” y en ese momento no se les hace mucho caso
pero siempre piensas el “¿de verdad quedará tanto?”.
Yo pensaba que la meta debía estar a la vista de un momento a otro y al
coronar la montaña tuve una sensación de desesperación, de ganas de
mandarlo todo a freír cuando veo que delante mía tengo una bajada que
nos hace perder casi todo el desnivel ganado para subir la “verdadera
montaña de Famara”.
Me cago en su puta madre era lo más suave que pensé. Que no llego, que
no llego era lo que pensaba con una ira que me hacía bajar aquel roto
camino como un tiro. Ya me daba igual un pinchazo, una caída o una
pájara. Tenia que llegar a la cima aquella cuanto antes y contar que
había que pasar la meta y seguía la carrera hasta el Puerto de Orzola.
Después de bajar había una pista llana y con viento a favor en la que
pedaleaba con todo metido y meneando la bici de un lado a otro.
Haciéndome a la idea de subir a tope la que se supone que era la última
montaña. A estas alturas de la carrera, con cuatro días de engaños por
parte de la organización ya no te crees nada de lo que te dicen, y al
llegar al cruce me encuentro un motero que me dice: “te queda un
kilómetro y medio”. Lógicamente empiezo a subir la cuesta como si fuera
una contrarreloj de 3 Km. (lo de los moteros son mentiras piadosas) y
después de 80 Km. a tope. El ritmo no es lo que se dice vivo pero me
sentía bien. Un rampón, otro rampón. Una curva en rampa...joder...¡¡esto
no se va a acabar nunca o que!! Sigo subiendo y en una de estas me dan
las chispitas en la nuca. Melo tienes que comer algo ¡¡ya!! O te vas al
suelo.
Voy desesperado, subiendo la montaña todo lo rápido que puedo y
comiéndome una barrita al tiempo que me preocupo de mirar atrás para
localizar a Sergio y a Carlos.
Me cogieron y al poco de terminar de comer y pegar un trago de agua
arranqué para llegar solo a la cima. Según coronaba empecé a ver el arco
de meta. Me desbordó una sensación de felicidad incompleta. Llegas a
meta pero no sabes si vas a llegar al barco porque quedan 15 o 20 km de
carretera hasta Órzola.
En la meta vi a la chica y pense eso de “a lo mejor vas a tener suerte”.
Un Red Bull a pecho y me largué yo solito, no esperé por nadie.

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TRAMO DE ENLACE: MONTA FAMARA - ÓRZOLA
Me tiré como un loco por aquella carretera viendo un paisaje majestuoso
que me mostraba que la carretera era larga y Órzola ni se podía ver.
Llegué a un cruce sin señales ni nada. Ni un motero, ni una cinta ni
nada. Le di un grito al chofer de una guagua que había allí aparcada
para preguntarle el camino correcto. Según me lo indicó me lancé a
matarme por aquellas curvas. Recta, 55 – 60 por hora , para segunda
ca´lenta ras... hasta que llegué a otro cruce. En este no había ni un
alma y me tuve que esperar al grupo que venía por detrás pensando que
habría alguno que supiera que dirección tomar.
Al llegar siguieron de frente, y pensé que tenía que haber seguido, pero
si me equivocaba lo echaba todo a perder así que mejor esperar... En el
grupo vamos Israel, Pimpo, Carlos, Sergio y creo que alguno más pero no
estoy seguro. Al llegar al fondo del barranco otro cruce y otra vez a
preguntar. Perdiendo tiempo. La atmósfera era de lo más estresante. Nos
dijeron la dirección correcta y salimos por patas. Había que ver la cara
que se nos puso al ver la subida de carretera que teníamos por delante.
Unos dos kilometrillos de constante subida. Vi que la gente del grupo
iba más lento de lo que yo podía o tal vez quería ir y aceleré el ritmo
dejándolos. Empecé a bajar por una sinuosa y bonita carretera que
surcaba los mares de lava del noreste de la isla. El reloj daba las
3:05, la hora de la partida del barco. Iba a toda caña pensando que no
podía ser, que no merecía quedarme fuera por un par de minutos. Llegue a
soltar la lagrimilla, pero no rompí a llorar solo porque aún quedaba
esperanza. Ya se sabe, la esperanza es lo último que se pierde.
Empece a ver Órzola a lo lejos. Se veía precioso. No podía ser que un
pueblo tan bonito me fuera a dar una mala noticia. Pedaleando agachado
en la bici, luchando contra el viento me encontré al motorista que
estaba a la entrada del pueblo. Me hizo señas para que me apresurase.
¡Que momentazo! Si me hizo señas es que el barco sigue ahí, pense. Casi
no me lo creía.
En fin, que llegue al barco de La graciosa. Que felicidad, tanto
sufrimiento, tantas fatigas, 2 pájaras, un ataque agudo de tirones,
varias depres, y conseguí el objetivo, ver y poderme subir al barco.
Al llegar al barco lo primero que hice antes incluso de subirme fue
pedir fuego para encenderme un tabaquito para celebrarlo. Ya mi hubiese
gustado celebrarlo de otra forma pero lo dejaríamos para la fiesta de la
noche.
Fue con este momento con el que empezaba en reportaje de la Bike
alemana: “a Carmelo le tiemblan las manos pero a pesar de ello sostiene
un cigarro en una y un Red Bull en la otra, es feliz por que ha
terminado el... ”

Allí fuera vi llegar a Carlos y a Sergio. Hasta nos hicimos fotos antes
de subirnos al barco.

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Ya en el barco me comí mi bandeja de comida y pasé
revista a los que quedábamos en el barco. Los listeros casi al completo,
los canarios, los canarios?...estaban todos menos mi vecino Angel que
abandonó en la entrada del Timanfaya.
Es una grata sensación la de sentirte superviviente en el ansiado barco.
Todos llenos de tierra, grasa, sudor y más contentos que Mc Guiver en
una ferretería.

Todos hacendo las llamaditas de rigor:
- ¡mama, mama! ¡¡Que terminé en Red Bull Time Out!!
- ¿Qué es eso mi niño?
- ¿????



Llegamos a La Graciosa y éramos la atracción del pueblo. Todos vestidos
de colores...los gracioseros estaban asombrados... XD No es para tanto.

Lo primero, la visita al bar. Los Perro´s se apoderaron de una mesa que
rápidamente se llenó de “pelotazos”. Yo me eché un par de cocacolas
fresquitas, que no estaba para cubatas ni birras.

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En el bar de La Graciosa tomando un par de cocacolas. Me hubiese encantado tomar una cerveza pero no podía por lo debil que estaba y encima quedaba la contrareloj final...


5º Y ULTIMA ETAPA: LA GRACIOSA 17KM.

Bueno Melo, eres el último de la general así que saldrás el primero. Si
les digo la verdad no tenía ganas de correr fuerte en la crono final así
que me lo tomé suave, y más sabiendo que no había fuera de control. Salí
del pueblo de pié, no por la caña que le estuviese dando a los pedales,
sino porque no me podía sentar. El culo tuve reventado durante una
semana y al que se ría lo invito a venir. En los 17 km hice dos paradas
para evacuar líquidos y una para sacarme las chocolatínas y comer.
Poco a poco me fueron cogiendo todos. Con Carlos estuve un buen rato.
Nos hicimos varias fotos y todo. Muy tranquilamente. Animando a todo el
que nos pasaba.
Rodábamos por unas pistas de arena compacta pero con una permanente
terrible, había que ir siempre por un lado para evitarlas.
Ya en la bajada final hacia el pueblo, a unos 2 kilómetros de la meta me
pasó el último corredor. Coño! So salí el primero y me ha cogido el
último que salió...no ,no, un poco de orgullo. Se lo explique al pive,
le dije no era plan y le pegué tan arrancada que no me cogió ni jarto.
Salí el prime y terminé el penúltimo.

Me salieron 523 Km. , unas 35 horas sobre la bici en cuatro días, si, en
cuatro días casi montamos uno y medio.

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AGRADECIMIENTOS Y MENCIONES ESPECIALES:

- Al equipo (Bike-Bike Natural) por pagarme dos tercios del la carrera.
- A la jefa (Petra) por pagar el tercio restante y dejarme los días de
la carrera libres mas unos cuantos más de recuperación.
- A lo viejos que me animaron siempre, en la etapa de GC, cuando
entrenaba y por teléfono.
- A Manolo el de la tienda.
- A todos mis amigos que me llamaban por las noches para
animarme/presionarme para que terminara.
- A mis churris por entenderme dias antes y después.
- A Juanma por ser un compañero de camarote perfecto.
- A los que bajaron conmigo en la furgona de Macario, por no matarme
cuando me tiré el peo apestoso sin ventilación.
- A los moteros; al morenote.cachondo, al médico, a los de “agua,
plátanos, barritas...” , a todos.
- A las chicas de Red Bull por los ánimos y por ser tan guapas.
- Hablando de guapas, a la capitana que nos ponía a 100 con sus
uniformes...uff menos mal que estábamos cansados que si no...
- A lo listeros, a los que conocía y a los que conocí. Ellos saben que
lo quiero un monton y que son milmanos míos.
- A Philip Tavell por acabar con la sequía en las islas. (como mea ese
cabrón!!)
- A los joputas que trazaban las etapas por enseñarme algo más acerca de
mis límites.
- A toda la tripulación del barco por hacerlo tan bien.
- A todos los que leen estas cosas, que sé que se hace pesado.




REFLEXIÓN FINAL:

¿Qué si volvería? ¿Qué si se lo recomendaría a alguien? ¿Qué si esta
guapo? ¿Qué cuantos kilos perdí? ¿Qué si aprendí? Yo creo que para
responderme estas cuestiones tendría que escribir otros 20 fólios.


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Con el amigo Borja.

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Con gente de la que no me acuerdo del nombre pero sí que tengo un gran recuerdo suyo. Solo hay que vernos las caras para darse cuenta de lo desfigurados que estábamos.


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Con las chicas de Red Bull. Aún nos vemos y nos saludamos.


Información general sobre la carrera

El video completo (veanlo porque está muuuy guapo)

Clasificaciones

lunes, 29 de marzo de 2010

El Pié de la Cuesta

Subiendo de Mogán hacia la Presa de Las Niñas nos encontramos con este durísimo puerto y vamos dejando atrás estas preciosas vistas.


Panorama 2

Por Cercados de Espino

Cuando se rueda por Cercados de Espino las paredes del barranco te acompañan y da la sensación de que es llano pero nada más lejos de la realidad...

(son fotos de móvil ya que en "la flaca" no llevo la cámara grande)

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Panorama 1

Descenso urbano de Teror

¡Muy guapo!


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viernes, 26 de marzo de 2010

jueves, 25 de marzo de 2010